Cómo se haceQué pasa el día que quitan la uralita
Primero, los papeles. La empresa mira las placas, calcula los metros y prepara el plan de trabajo, que tiene que aprobar la Comunidad de Madrid antes de empezar. Ahí queda escrito cómo se van a quitar, quién lo hace, cómo se protege a los vecinos y a qué vertedero va el material.
Las placas salen enteras. Se humedecen para que no suelten polvo, se sueltan los tornillos o ganchos y se bajan una a una, sin romperlas ni tirarlas al suelo. Los operarios llevan buzo desechable y mascarilla, y la zona se acota para que nadie pase.
Todo se envuelve y se etiqueta. Las placas se apilan en palés, se envuelven en plástico grueso y se marcan como residuo con amianto. Los trozos pequeños y los buzos usados van en sacas cerradas.
Al final, el justificante. Un gestor autorizado se lleva el material a un vertedero preparado para el amianto. Guarda el justificante: es lo que demuestra que se hizo bien.